Los jóvenes, hoy.

El otro día estuve leyendo un libro de un género que últimamente parece que se está poniendo de moda, el género zombi. Hay gente que piensa que es un género aburrido y demasiado extendido, yo no pienso desmentirlo, sin embargo, no comparto esa opinión.

Sinceramente, ni yo mismo comprendo que es lo que me cautiva tanto de este género, simplemente me gusta, ¿Quién no se ha imaginado alguna vez en un apocalipsis zombi?, ¿ Sobreviviríamos? quien sabe ¿verdad?.

Probablemente os parecerá absurdo y estúpido, pero creo que hoy en día en cualquier lugar de nuestro país podemos ver a este tipo de criaturas infectadas por otro tipo de virus, bueno, no literalmente, pero sí algo parecido. Actualmente se les conoce como la generación ni-ni (ni estudian, ni trabajan), un nombre mucho más apropiado y moderno, ¿no creéis?.

Antes de que cualquiera me mal interprete, deseo aclarar que no todo el mundo es así, ni tiene tampoco porque serlo, ya que hay jóvenes que desafortunadamente esperan impacientes alguna oportunidad para poder demostrar lo que valen, sin embargo y por desgracia es innegable que hay una gran mayoría que tira su vida a la basura.

Fase número uno: El virus.

Bien, pues estos ni-nis o zombis, como queráis llamarlos, se pasan la vida haciendo uso del sentido más primario y primitivo del hombre, estos seres de no-ultratumba tienen pocas aspiraciones en la vida, o por lo menos eso demuestran.

Generalmente lo mas lógico es encontrar a este tipo de personas cada fin de semana en el descampado más cercano, destrozando sus hígados de la forma más absurda y triste posible, “entre amigos”.

Si la historia acabara aquí probablemente no nos importaría tanto, ¿verdad?, se podría decir que ya estamos acostumbrados a este tipo de macro-eventos, pero… ¡un momento! , reflexionemos un poco, estos jóvenes no trabajan ni tampoco estudian, ¿no?, entonces… ¿de donde sacan el dinero para hacer este tipo de cosas?, pues bien, aquí es donde entra la fase número dos, los nuevos infectados por el virus, los padres.

Fase número dos: Los infectados

Los padres, esos pobres supervivientes que intentan que sus hijos tengan  una vida llena de oportunidades, capaces de sacrificar hasta el último céntimo para que sus hijos puedan ir a la universidad a que se emborrachen y desperdicien todo el dinero que tanto les ha costado conseguir, al igual que sus propias vidas. Y mientras que estos pobres padres ilusos se encuentran en sus casas creyendo que están haciendo lo correcto, sus hijos vagan por los descampados en busca de la botella con más alcohol posible, para acabar definitivamente con la única cosa que nos diferencia de los zombis de ficción, sus neuronas.

Fase número tres: El antídoto. 

Finalmente como en toda buena historia con zombis hay un antídoto y esta como tal, no iba a ser menos. Sin embargo, paradójicamente este antídoto está resultando ser algo de lo que todo el mundo se queja, la crisis. Los jóvenes poco a poco están despertando y reaccionando ante esta nueva situación, parece ser que están dejando de actuar con ese instinto primario y están empezando a usar de nuevo el cerebro, a si que a lo mejor, a diferencia de las historias de zombis, aquí puede que la cura si sirva para algo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s